Acosta: el salvador del 11

Otro 11 de septiembre y la gente inocente tiene que volver a irse temprano del trabajo y esconderse en sus casas para que un grupo de personas sin cerebro de extrema izquierda pueda destruir la ciudad en paz.

Es medio ridículo que todos los años sea lo mismo y que nadie pueda hacer algo para terminar con los actos violentos de este día. Todos saben quiénes los organizan y dónde se van a producir, pero aún así hay que esperar que se destruya todo lo construido con la plata de la gente que trabaja y más encima hay que soportar que se diga que todo fue un éxito porque sólo hubo 659 mil detenidos.

Obviamente las causas de esto son de largo plazo, basadas en la mala educación, exclusión, drogas, etc. Pero no es posible que todos los años el gobierno y carabineros sean incapaces de reducir la violencia.

¿Tal vez este año sea diferente? La única esperanza es que el partido entre Chile y Austria sea tan malo que toda la gente se quede dormida hasta mañana. Lástima que ya no esté Nélson Acosta para lograrlo.